jueves, 22 de agosto de 2013

DAVID GÓMEZ - UN PIANO Y 200 VELAS - (BODEGA DEL CASTILLO DE LOS TEMPLARIOS, PONFERRADA)



Hoy hemos ido mis padres, Elena y yo al concierto de David Gómez, en la Bodega del Castillo de los Templarios, concierto de piano, que nos ha gustado mucho a todos. Mi padre a la salida ha comprado el disco, que el pianista amablemente nos dedicó.

Lamentablemente la situación se ha repetido, y nuevamente había reservadas butacas en la primera fila para (esta vez si sabemos para quien) los señores políticos del Ayuntamiento de Ponferrada y para la familia del pianista. En la conversación que mantuvimos con el señor concejal de cultura, Santiago Macías, nos explicó las razones de esta reserva de sitios, estas son: los músicos cobran menos por venir a actuar aquí con la condición de que se les reserve plazas para sus familiares (interesante!!), otra razón es que se dejan plazas para imprevistos (los imprevistos habituales son la familia de los músicos y la clase política, a la que le encanta gozar de privilegios) y la última razón ha sido que se dejan plazas para personas de movilidad reducida (claro está que estas personas de movilidad reducida son los políticos y los familiares). Nos ha comunicado también que en el próximo concierto habrá cuatro filas reservadas y que espera que las respetemos si no queremos causar un problema de orden público.
Nos vamos del concierto encantados con las explicaciones dadas por nuestros representantes políticos, llenas de sentido común, de sentido de la justicia y la igualdad para todos. Se percibe el gran respeto que muestran hacia la ciudadanía que asiste a los conciertos, que paga la entrada y espera su turno en la cola pacientemente para poder conseguir una butaca en las primeras filas y poder disfrutar del concierto plenamente, ya que en la Bodega del Castillo de los Templarios únicamente se puede ver algo del concierto en estas primeras filas, al estar todas las butacas al mismo nivel y no tener absolutamente ninguna visibilidad en las filas posteriores.
Pues nada, la chusma (que es lo que debemos ser para ellos) seguiremos asistiendo a los conciertos y seguiremos denunciando siempre lo que nos parece un trato de favor intolerable y que no se debe aceptar.
Anina